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#35 Temporada de huracanes - Fernanda Melchor

6m | Jul 26, 2026

La verdad es que después de leer La cabeza del santo, me dieron ganas de leer otro libro  escrito por una mujer.

Primero busqué entre los clásicos y me decidí por El cuento de la criada, pero confieso que no me gustó. No me gustó en el mismo sentido en que no me gustó 1984, por ejemplo. Son libros que me gusta haberlos leído, como para poder conversar, como por cultura general; pero que no disfruté el proceso de leerlos, como historia, como literatura, como novela. 

Entonces me acordé de que Tanja me había recomendado Temporada de huracanes, de Fernanda Melchor, y resultó ser de lo mejor que he leído últimamente. 

El libro empieza con un tipo de introducción que se siente cinematográfica, en la que unos niños, jugando en medio de los canales de riego de un ingenio, descubren un cuerpo humano degollado y en descomposición.

A partir de ahí, el libro narra, desde diferentes perspectivas, las historias de las personas y circunstancias que rodean esta muerte brutal.

El relato avanza a un ritmo febril, incómodo pero hipnótico. Con frases larguísimas que parecen abarcar el capítulo entero; con un abuso magistral de las “y”, y de los “que”, para unir una cosa con la otra, para ir  regulando la historia, que se siente  como un cuento oral, que va saliendo como un torrente, y que no deja de salir, con cierto sentido de urgencia, de nota roja, o hasta de chisme. Como si alguien te la estuviera contando después de almuerzo, en la cocina, o en el banco de alguna  plaza colonial, la que antiguamente pudo estar poblada de frondosos árboles, con nombres que se han ido olvidando y perdiendo, y en la que ahora, desnuda e indefensa, rebota y revienta un olor a orines y el calor del sol.

Ese ritmo frenético está muy bien logrado, la historia te succiona y no se puede dejar de leer.

Otra de las grandes virtudes de la novela es que logra tocar temas muy delicados sin que se convierta en un sermón. Habla sobre el machismo, sobre el aborto, sobre la pobreza, las drogas, la violencia, etc. y lo hace sin que uno se sienta como en un aula magistral en la que intentan explicarte como funciona el mundo y por qué todas las desgracias que les suceden a los personajes son culpa del gobierno, o del patriarcado, o del capitalismo salvaje o de cualquier otro enemigo de poderes  invencibles y de presencia omnipresente. 

En temporada de huracanes los personajes son complejos, se sienten reales, se sienten de verdad. No se sienten como figuras caricaturescas y panfletarias que simplemente existen para probar un punto ya resuelto de antemano por el autor. 

La bruja, por ejemplo, es víctima de las habladurías y hasta del desprecio del pueblo. Pero al mismo tiempo tiene una relación de complicidad con las mujeres que la visitan a escondidas: la bruja las ayuda y las escucha cuando nadie más está dispuesto a hacerlo. Y sin embargo, la Bruja está lejos de ser la típica pobre víctima inocente. Al parecer, intercambia favores sexuales con los adolescentes a cambio de droga y dinero. En el tiempo presente de la narración la Bruja tiene 45 años, y los chicos que la visitan todavía van a la escuela. Luismi tiene 18 y se sobreentiende que ya hace un tiempo que tienen una historia. Y para aumentar las contradicciones todavía más, esos chicos son los mismos que después la roban y ultrajan.

La relaciones e interrelaciones entre estos personajes y sus circunstancias son complejas, como la vida, y el narrador no los juzga o los utiliza para demostrar un punto. Simplemente nos cuenta sus historias, sus miserias, sus pequeños sueños.

En resumen, Temporada de huracanes no se siente como si nos intenten embutir respuestas prefabricadas, sino generar reflexión al problematizar un tema. Fernanda Melchor, de manera inteligente te va mostrando lo que te quiere mostrar, para que uno mismo  se pueda preguntar:

¿Por qué la abuela de Yesenia maltrata a sus hijas y nietas mientras adula a su hijo y a su nieto? ¿Por qué Brandon siente tanto pánico de ser considerado poco hombre por sus amigos? ¿Por qué tantos  niños crecen sin padre? ¿Por qué las chicas tienen que recurrir al burdel? ¿De dónde sale tanta miseria ? ¿Y qué es la maldad? ¿Y qué hacer?¿Y por qué Norma se siente culpable? ¿Y por qué tienen que pasar  estas cosas? ¿Y dónde está la familia tradicional como red de apoyo y seguridad? ¿Dónde está el Estado? ¿Dónde está Dios?¿Y por qué la vida, cuya belleza hemos defendido tanto, se vuelve de pronto un laberinto de terror, del que no se puede ni salir ni escapar?




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